En este pequeño artículo
me gustaría dejar una reseña estándar de cómo intentar obtener el color
más cercano al real dentro de la gama que nos ofrecen los sistemas fotográficos
digitales actuales.
Estas tres páginas están dirigidas a aficionados que hace
poco han entrado en el segmento de la fotografía digital, ya sea con compactas que
permitan grabar archivos .RAW como con DSLRs.
Teniendo en cuenta que es un artículo corto, muy directo y sintetizado he
tratado de darle importancia solo a los aspectos de base. Los cimientos
sobre los que se construye el color de cualquier fotografía en medio digital.
Lo primero que me gustaría comentar, de forma especial a los noveles que puedan
leer este artículo, es:
- Que cada sistema/marca produce una gama de colores ligera o significativamente
distinta al real.
- Que cuando grabamos archivos .RAW y utilizamos procesadores distintos estos
alteran la gama, entre otras cosas.
- Que dentro de cada marca hay modelos de cámaras en los que puede cambiar un
poco la gama.
- Sobre la "fugacidad" de algunas aseveraciones, generalizaciones o
tópicos y pruebas que hay en
la red, incluso en libros con un cierto tiempo de publicación.
Hoy en día, con los constantes cambios de
firmware
que realizan los fabricantes o simplemente en nuevos modelos de cámaras, pueden cambiar y
cambian matices dentro de la misma máquina o marca. Estamos en manos del buen o
peor hacer de todo el sistema de hardware y en especial de los
programas que incorporan nuestras máquinas (firmware). De la interpretación/procesado
posterior a través de la gran variedad de procesadores que hay en el mercado y de las filosofías
o estrategias de color de cada fabricante.
- Como determinar si el color que vemos en nuestras fotografías se acerca al
real sin complejos sistemas de revelado, de costosos sistemas de
calibración de monitores, sin formulas mágicas para obtener colores "perfectos",
sin tal o cual revelador. Solo trato de recordar como podemos hacerle un chequeo
a nuestro sistema (máquina + procesador + monitor) y ver si con una información
correcta la visualizamos de igual forma. Lo único que necesitamos son ganas y
unos conocimientos básicos de PhotoShop.
- De no perdernos "por las ramas" sin tener "el tronco recto", es decir, juzgar
determinados colores o matices sin tener hecho un balance de blancos del archivo lo más ajustado posible. Es decir, tener el negro y el blanco correcto y los demás, "no
marearlos".
Sistema.-
Si un usuario está posicionado en un sistema/marca debería ser consciente de la
gama
de color del mismo. Para conocer esta gama hay que hacer necesariamente una
serie de fotografías a una carta de colores homologada o en su defecto un bodegón
específico.
Las fotografías deben de hacerse
preferentemente con un 50 mm. que se tenga contrastado y grabar los archivos en formato .RAW. Con luz
homogénea, es decir, que no haya zonas de la carta o bodegón con luz distinta. Si no
se posee una carta de color, que será probable, buscar elementos que contengan
los colores básicos para hacer un bodegón muy sencillo. Elementos sin un brillo
elevado, preferiblemente mates. Situémoslos de forma que la luz incida en ellos
sin reflejos o pérdidas de contraste.
Una vez hemos hecho las
fotografías las procesaremos con el programa que vayamos a usar con asiduidad. Esta
combinación de máquina + firmware + programa de procesado de .RAW nos va a
reproducir la “personalidad” de la combinación de los tres.
- Con carta de color.
En el procesado de estos .RAWs es esencial hacer un muestreo RGB del blanco y
del negro. Ajustar en este muestreo el balance de blancos con una temperatura y
corrección de matiz de forma que en estos dos colores se obtengan unos valores RGB lo más
lineales
o cercanos al ideal. Una vez ajustados el blanco y el
negro hacer un muestreo del rojo, amarillo, azul, verde y gris. Revisar
posteriormente todos los valores RGB obtenidos y con ellos tendremos una referencia
del tratamiento de color del sistema + procesador.
- Con bodegón.
Utilizaremos un bodegón que contenga los colores primarios más el blanco y
el negro. En el pondremos elementos que tengan dichos colores o los más cercanos
a ellos. Si es posible en papel o cartulina mate. Los podemos encontrar en
cajetillas de tabaco, etiquetas planas de cajas de embases, botellas, etc...
Si utilizamos patrones no homologados, para comprobar los resultados deberemos
coger estos y situarlos al lado del
monitor una vez hechas y procesadas las fotografías. Compararemos estos con los de la imagen obtenida.
Lo haremos con la misma luz que
recibe el monitor. Si se utiliza este sistema es más difícil determinar de forma
fina las diferencias de interpretación y la dominante general, si la hay. En todo
caso apreciaremos si hay desviaciones importantes.
Revelador.-
Si se tiene una determinada máquina y no se sabe que procesador/revelador es el
mejor o el más adecuado para nosotros, es decir, el que trata de la mejor forma
los apartados que más nos interesan, lo ideal es bajarse una demo de los más
habituales, probar todos con los mismos archivos y decidir por uno
mismo. A partir de aquí conocer lo más ampliamente el programa y trazarse una
metodología de trabajo. En este apartado, como sucede con muchos productos, no
conozco el “perfecto”. Los que tratan mejor el color pueden tratar peor el ruido
o dar un detalle diferente a otros. Hay que sospesar todos los pros y contras,
decidir y trazarse una metodología posterior.
Si queremos hilar fino en el revelado ampliando el rango tonal, trabajando
nitidez y color por áreas, etc... la oferta se nos irá estrechando, es cuestión
de tener claro lo que se quiere.
Visualización.-
En este apartado tenemos tres variables que van a influir de forma
decisiva en la observación del mismo archivo.
- programa de reproducción/visualización.
- monitor con todos sus ajustes.
- luz ambiente.
Si tenemos un archivo procesado correctamente, con los valores RGB ajustados y
no lo vemos bien se debe a que un elemento o varios dentro de la cadena
mencionada desvirtúan la información original. Al igual que sucede en los
equipos de música, el resultado final se ajustará al peor de los componentes:
cápsula o lector, amplificador y reproductores.
Lo primero que debemos hacer es ir eliminando variables, algunas de ellas se
eliminan fácilmente, otras es posible que sean congénitas y debamos asumirlas.
Lo importante es saber donde está la deficiencia y no marearse con ajustes o
echarle la culpa al elemento que no la tiene.
Si tenemos un monitor en el que se pueden ajustar los valores RGB deberíamos
revisarlo de forma que las muestras que tenemos revisados sus valores RGB las veamos
correctamente. Si tenemos una luz ambiental que nos contamina la visualización
se puede añadir una visera que la neutralice aunque sea parcialmente. Nos la
podemos fabricar de cartón ondulado de embalaje y forrarla interiormente con
cartulina negra mate, con un tejido negro, etc... con cualquier elemento que no
nos refleje la luz tangencial y añada una temperatura muy distinta a la frontal.
Si no tenemos muestras correctas hechas con nuestro sistema podemos hacernos con
PS una carta básica de los colores primarios mediante contenedores rellenándolos
con el bote de tintura. A la hora de visualizar esta carta es conveniente situar
cinco de ellas. Una en el centro y otra en cada una de las cuatro esquinas. De
esa forma veremos el mismo color con ángulos de incidencia distintos e incluso
veremos el nivel de viñeteo de nuestro monitor.
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